domingo, 31 de agosto de 2014

VIENTOS DEL PUEBLO ME LLEVAN...

Cuando pienso que en este país ya no caben más escándalos, el poder político y empresarial que padecemos da otro giro de tuerca en su espiral de desfachatez y latrocinio.
No va más, señores. Aquí da la impresión de que nos roba hasta el Tato. Dirigentes de la patronal, mandatarios políticos u “honorables” sagas familiares como las de los Pujol actúan como auténticas bandas organizadas saqueando el patrimonio público. El entramado corrupto tiene que tener largos tentáculos para que se produzcan situaciones tan kafkianas como que Jordi Pujol junior recibiera de Hacienda una devolución por el triple de los ingresos de su empresa. Prueben ustedes, mindundis como yo, a escaquear un euro al fisco. Toda la furia tributaria recaería sobre nuestras defraudadoras testas. Otra modalidad de la indecencia son las “mordidas” que algunos responsables políticos o de la administración contemplan como suplemento a sus honorarios.
La privatización para realizar tareas que pueden ser realizadas desde la gestión pública no responde a otra causa que la de entregar el dinero de todos a la rapiña de empresas que luego agradecerán la concesión con abultados sobres. No hay mas que observar la conflictividad laboral que es constante en las subcontratas municipales y autonómicas.
Las contratas son adjudicadas a grandes empresas que presentan presupuestos temerarios. Luego,  para rentabilizar el business, necesitan arrasar puestos de trabajo y derechos laborales con el resultado de la prestación de un servicio precario y deteriorado. Barrenderos, limpiadoras, jardineros, lavanderos… son los esclavos del siglo XXI. Mercancía proletaria que engorda la buchaca de honorables cuatreros. Pero oigan, todo tiene un límite. Y los presuntos esclavos son ahora alérgicos a los grilletes. Están soplando nuevos vientos en el panorama político. Quizás, las trabajadoras y trabajadores de las subcontratas deban pasar a la ofensiva desmontando este garito de trampas y mentiras. Es cuestión de echar cuentas. Y las tenemos hechas.
Confrontándolas con las suyas ante la opinión pública, ¿cuál puede ser la excusa para mantener este sistema? Lo han adivinado sí. No hay excusa, es pura codicia.
Como he dicho antes, están soplando nuevos vientos. Nuevos aires que quieren purificar la peste a podrido que respiramos. Desde Castilla La Mancha arrimaremos el Solano, que no precisa más leña para el fuego.
Nada mejor para librarse de tanta mierda..., mucha..., mucha mierda.... que una buena ráfaga de Solano rojo.

AUMENTAN LOS TONTOS HASTA EL INFINITO

Al final, el caso de la presunta violación de la joven malagueña se ha sobreseído de forma muy expeditiva para lo que acostumbra la Justicia. No entro a valorar la decisión puesto que carezco de todos los datos. Pero se me ocurre que el alcalde de Málaga se sentirá aliviado porque la Feria no se verá afectada por un asunto tan trivial, a su “sensible” entender. ¿Una violación? ¡Por favor, si las hay a miles!. Relativizar es fácil, sobre todo si eres tonto.
Algunos de los presuntos violadores en el caso Feria de malaga
Pero extrapolemos el razonamiento al ámbito político. Siguiendo la misma linde podemos argumentar que no es importante que haya alcaldes analfabetos funcionales a los que extirparon la decencia a la par que las amígdalas.  Los hay a patadas, es cierto. Pero, a Satán pongo por testigo, no es consuelo. En realidad es muy triste. Igual de triste que las recomendaciones que nos dan a las mujeres desde el Ministerio del Interior (ya retiradas por el alboroto que han provocado) para evitar las violaciones. Al parecer, estos útiles consejos ya circulaban por Ecuador allá por el 2007. Ha sido un corta y pega, oye. Que en asuntos baladís, no hay que perder mucho tiempo. El texto es pura prosa.  Empieza diciendo: Si usted no quiere ser violada…
Porque es evidente, al criterio del que ha escrito este best seller anti-violación, que existe una categoría de mujeres que sí queremos ser violadas. Mujeres que no nos mostramos sumisas a encerrarnos en casa detrás de unos gruesos visillos o a ponernos un burka para evitar provocar algún mal pensamiento. Pero la cosa se viene arriba cuando explican que la mejor forma de rechazar una agresión es portar un silbato o dar conversación al atacante. Y usted señor violador… ¿estudia o trabaja?, ¿cree que lloverá mañana?.- No parecen argumentos tan disuasorios como una patada en la ingle, que quieren que les diga. Chascarrillos aparte, lo que trasluce esta historia es el machismo imperante entre algunos cargos institucionales. Tratar un asunto como el de las violaciones con semejante frivolidad contribuye a la cosificación femenina y a la mal llamada violencia de género. Un feminicidio que se cobra víctimas casi cada día. Y que suele ser el desenlace fatal de una larga historia de vejaciones y maltratos. Es difícil ser mujer (y gozar de libertad e igualdad en esta Carpetovetonia nuestra) sin no morir de asco en el intento. Nos lo están poniendo muy difícil con tanto idiota retrógrado dirigiendo nuestras vidas. Y eso no es un dato relativo. La estulticia y el machismo son enemigos muy concretos. Y parece que aquí los hay a miles.
Ana cuevas Pascual
Publicado en Crónica Popular

sábado, 30 de agosto de 2014

TODOS CONTRA WILLY TOLEDO

Willy Toledo
Esta mañana, echando un vistazo a mi cuenta de Facebook, advertí que uno de esos modernitos que han descubierto la política hace dos días, acababa de colgar un artículo sobre Guillermo Toledo en su muro. La columna en cuestión era la de David Torres, un personaje que tiene alojado un blog en Publico.es, y que por lo visto, se ha enfadado mucho con Toledo por las declaraciones que este hizo la semana pasada criticando a Podemos. Nada nuevo en realidad. Como todos sabemos, a Willy suelen caerle de vez en cuando feroces ataques de aquellos que no entienden cómo pueden seguir existiendo comunistas sin complejos en el mundillo de la cultura, tan propenso en este país a cambiar de discurso en beneficio de lo políticamente correcto.
El artículo en sí no tenía demasiada chicha, y básicamente se basaba en atacar a Toledo sin molestarse mucho en contestar a las afirmaciones que este había hecho sobre Podemos y que tanto habían molestado al columnista. ¿Pero qué había dicho Toledo para ganarse una nueva campaña de ataques, iniciada esta vez desde la falsa progresía nacional? Pues en realidad lo que había dicho era algo que ya muchos habíamos advertido, que Podemos tenía un  “discurso vacío de contenido e ideología” Willy Toledo es así, tiene la fea costumbre de llamar a las cosas por su nombre y eso no puede gustar siempre.
Pero es que lo que ha dicho es irrebatible. ¿Alguien con un mínimo de formación puede acaso dudar de la inconcreción ideológica de Podemos? ¿Y de su ambigüedad a la hora de abordar asuntos tales como la monarquía, el reparto de la riqueza, el papel de España en la OTAN, Palestina o incluso su posición respecto a la Revolución Bolivariana? Ahora además Podemos parece haber heredado el discurso joseantoniano y ni siquiera se atreven a declararse de izquierdas. Si esto es así ¿qué lugar ocupa Podemos en la sociedad de clases? ¿Con quién se posiciona?
Ya sabíamos que el concepto clase chirría a muchos dirigentes de Podemos que han preferido entender que todos los males de nuestro mundo vienen motivados por la “casta”. Según esta teoría, sería la clase política en general la culpable de la crisis, ignorando el hecho de que esta es sistémica, y que los políticos no son más que meros servidores del capitalismo que es el verdadero origen del problema. Podemos confundiendo estructura con superestructura –por emplear terminología marxista-, exonera al capitalismo de sus responsabilidades y desvía la atención de sus seguidores que siguen así muy lejos de la toma de conciencia de clase.
Recordemos que Podemos surgió de un grupo de lo más heterogéneo entre los que cabían desde la gente de Izquierda Anticapitalista, a socialdemócratas llamazaristas como Monedero, atlantistas como Alba Rico y hasta algún personaje extravagante como Verstrynge, todo ello bajo el liderato de Pablo Iglesias, estrella televisiva del momento que había puesto nuevamente de moda la coleta y las camisas a cuadros de los noventa. Podría entenderse que con tal híbrido político, Podemos no hubiese tenido tiempo para elaborar un corpus ideológico más definido, pero parecía claro que- como mínimo-, sus postulados se corresponderían al de una organización socialdemócrata. Lejos de ello, sus principios se asemejan cada vez más a los del social liberalismo, y todavía estamos esperando que el triunvirato dirigente diga algo que aclare su posición respecto al capitalismo  que no sea declarar -como hizo Pablo Iglesias en la Escuela de Verano de IA- que “decir que el problema es el capitalismo no explica nada”
Aun así, y aunque hasta los oportunistas de Izquierda Anticapitalista se hayan dado cuenta de por dónde van los derroteros de Pablo Iglesias, a Willy le ha tocado pillar. Por toda la red abundan los insultos contra él, que va llenando su muro de ataques contra su carrera artística, su origen burgués –es que algunos no perdonan que el padre de Toledo fuese médico-, o incluso su afán desmedido de protagonismo, algo que puede sonar hasta cínico, viniendo de defensores de un tipo que se pasea diariamente por los platós soltando perlas como que Jesús habría militado en Podemos. ¡Qué le vamos a hacer! A Willy Toledo le tocó ya sufrir largos años el desprecio de la caverna mediática de la extrema derecha, ahora le toca apechugar con la de la “extrema ni derecha ni izquierda”

Publicado en Tercera Información

AHORA. SIN PRETEXTOS

Julio Anguita

Frente Cívico Somos Mayoría. Ex secretario general del PCE y ex coordinador general de IU
La Historia es fecunda en momentos en los que un pueblo, un grupo humano o una personalidad, han tenido en sus manos la posibilidad de cambiar el curso de los acontecimientos o de profundizar con éxito en lo que su esfuerzo, aunado con el azar de la coyuntura histórica, le ha ofrecido. Pero también son numerosas las veces que la indecisión, hija de tantos padres, ha abortado la culminación de la empresa con la que los dioses se han visto obligados a recompensar la lucha, la constancia, el sacrificio y la sed de justicia de tantos y tantas.
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Atributtion: iSabadell
Aníbal, vencedor de los romanos en Cannas (216 a.C.), tuvo la posibilidad de entrar en  Roma que, apenas sin defensas, hubiese sido para el cartaginés la prenda de su victoria definitiva en la guerra y un cambio total en el decurso histórico. El propio Tito Livio (59 a.C.-13 d.C.), historiador romano, reconoció que la indecisión del general victorioso, y su renuncia consiguiente a coronar su éxito, significaron una ocasión perdida. Años después, rehechos los ejércitos romanos, Escipión el Africano infringió a Aníbal  en Zama (202 a. C.), la derrota que puso fin a la segunda guerra púnica y con ello al poder de Cartago.
Constituye objeto de reflexión entre historiadores conocer y explicar las razones que llenaron de dudas al cartaginés y le produjeron la consiguiente indecisión que al final supuso su derrota. No es descabellado suponer que se sintió preso de lo que hoy en día denominamos miedo escénico. Roma, la odiada y vencida Roma, estaba ahí, a un paso. Sin embargo, el odio había magnificado al adversario hasta los límites del respeto supersticioso. No podía ser posible que la realidad coincidiese con los deseos tan largamente alimentados por su padre, Amílcar. Le faltó ese punto de osadía genial que siglo y medio después exhibiera Julio César al decidirse a pasar el Rubicón.
La indecisión es un estado de padecimiento mental en el que los sentimientos, las dudas y las razones están fuertemente confrontados entre sí. Y ello, que constituye una experiencia dolorosa cuando el conflicto se circunscribe a lo estrictamente personal, se convierte en tragedia social si la indecisión afecta a fuerzas sociales y políticas a quienes los acontecimientos que por otra parte ellos han protagonizado, les otorgan la capacidad de explotar un triunfo.
En éste último caso, el de la indecisión ante la asunción de las consecuencias de la propia obra, son dos las razones que, a mi juicio, los protagonistas deben considerar para acabar con la parálisis y la frustración derivada de ella. La primera no es otra que la conciencia de los sufrimientos, esfuerzos, luchas y anhelos de aquellos y aquellas que desde distintas opciones y visiones han originado la situación presente. Y la otra consiste en tener en cuenta la causa común. Una causa que desde instancias plurales y varias no es otra que el acabar con un estado de cosas injusto e hiriente y, además, tomar el protagonismo en el diseño, aplicación y desarrollo de una realidad alternativa.
Pudiera ser que la supuesta indecisión no fuera tal y la situación de aparente inacción obedeciera a cálculos sobre las posibilidades de acceder en solitario a una parcela de representación en los escenarios y ámbitos del hasta ayer adversario. En tal caso no están de más las palabras de Cervantes por boca del más universal de sus personajes. Dice D. Quijote:
 “Hoy es el día más hermoso de nuestra vida, querido Sancho; los obstáculos más grandes, nuestras propias indecisiones; nuestro enemigo más fuerte, el miedo al poderoso y a nosotros mismos; la cosa más fácil, equivocarnos; la más destructiva, la mentira y el egoísmo; la peor derrota, el desaliento; los defectos más peligrosos, la soberbia y el rencor; las sensaciones más gratas, la buena conciencia y el esfuerzo para ser mejores sin ser perfectos; y sobre todo la disposición para hacer el bien y combatir la injusticia donde quiera que estén”.
Las elecciones del pasado 25 de Mayo han visualizado un hipotético y posible escenario político y social tenido por casi imposible hasta ahora, la fuerte pérdida de votos del bipartidismo. Recordemos la subida de IU, la consecución de escaño por parte de Primavera Europea (Equo, Compromís, Chunta Aragonesista y otros) y la irrupción fulgurante de Podemos. Las alarmas se encendieron ya que la traslación de esos resultados a unas elecciones generales, dibujaba el declive del sistema político de la segunda Restauración  Borbónica, la Transición. Porque, además, aquellos resultados venían precedidos por una serie de movilizaciones sociales y manifestaciones políticas de carácter alternativo y novedoso. Por primera vez las urnas empezaban a adecuarse a la calle. La lucha política y social de una parte de la izquierda institucional se vio dimensionada a otros ámbitos de actitud crítica y analítica ejercidos básicamente en la cotidianeidad social. El 15-M, las Mareas, la Plataforma contra los desahucios, las acciones de los perjudicados por los fraudes bancarios, las marchas y campamentos por la dignidad, los permanentes posicionamientos de las organizaciones ecologistas contra las políticas de agresión al medio ambiente y la atmósfera de crispación ciudadana ante tanta corrupción, tuvieron su corolario en la jornada del 22-M. Una ocasión memorable que no sólo demostró la capacidad de autoorganización de la ciudadanía sino que mostró su voluntad de volver a hacerlo con mayor fuerza, organización y alcance logístico.
Desvincular lo anterior de los resultados electorales constituiría una gravísima equivocación que tiraría por la borda tantas luchas y tantos sacrificios personales y colectivos. El conjunto social que poco a poco se ha ido concretando como base de su constitución en contrapoder de la mayoría, no puede autoamputarse de uno de sus dos instrumentos de avance en la construcción de la alternativa: la lucha social y la política; Y ambas con  la mayor unidad posible. Lo contrario sería suicida.
A los tres meses de aquellas elecciones sus resultados y sobre todo sus enseñanzas, parecen olvidados. Tanto por unos como por otros. La incesante lista de casos de una corrupción que es la esencia del sistema,  las vísperas electorales con sus nervios y pérdida de capacidad analítica junto con la campaña contra Podemosen particular y contra los portadores de propuestas alternativas en general, como IU y otros están generando una atmósfera de olvido. Y peor que eso, la pérdida de referencias y memoria. Pero volvamos al 25 de Mayo.
El bipartidismo
El bipartidismo es muchísimo más que el ejercicio del poder institucional por el PP, el PSOE y los apoyos, cuando interesan, de las fuerzas conservadoras nacionalistas. El bipartidismo es, esencialmente, el mecanismo político a través del cual el Poder ejerce su hegemonía. Dentro del espacio constituido por los intereses de ese Poder, están permitidos los debates, las confrontaciones partidarias, las declaraciones acres de unos contra otros y las especulaciones permanentes sobre cuál de los dos pilares del sistema va a ganar las próximas elecciones. Todo está permitido menos un par de cosas. La una es el cuestionamiento de los fundamentos del sistema. Es el caso de la llamada política de Estado: OTAN, UE. Troika, Reformas laborales, fiscalidad regresiva, inacción contra una corrupción de la que se participa o, sin ir más lejos, la reforma del artículo 135 de la Constitución; y así un largo etc. La otra prohibición estriba en que no haya otra fuerza política que aparezca como tercer sujeto político en igualdad con los otros dos. Y muchísimo menos si ese tercero o cuarto aparecen como alternativa parcial o total al sistema. La jauría mediática será implacable. Todo vale.
Por eso constituye un error seguir planteando desde la izquierda alianzas estratégicas con uno de los componentes del bipartidismo, el PSOE; es pedir peras al olmo. Otra cosa son  las coyunturas tácticas inmediatas y en cuestiones locales o generales que no afecten al núcleo duro del sistema o expliciten las diferencias y pugnas  entre los miembros del bipartito y en las cuales, la elección de alcaldes por ejemplo, se debe participar para avanzar y ganar posiciones sociales y políticas. Quiero decir que intentar construir una alternativa al sistema teniendo como socio a un integrante del bipartito, no sólo es un error sino un caso de miopía culpable.
 Como dije anteriormente las movilizaciones y posteriores elecciones europeas demostraron que el bipartidismo podía ser derrotado. Podía, pero nada más, Se abría una brecha en el muro otrora inaccesible e inexpugnable. El problema para la Alternativa es entrar, sustituir y ejercer con la mayoría ciudadana el protagonismo en el cambio. El bipartidismo sigue estando fuerte, el Poder ya ha diseñado, con la abdicación de Juan Carlos, una nueva reedición del pacto constitucional que intente protagonizar los siguientes decenios de la  vida económica, social, política y cultural española.. El Gobierno goza de los apoyos del Poder y se beneficia también de la “entente” con la otra columna política del sistema en las ya comentadas “políticas de Estado”. Puede rehacerse. Sin embargo, carece de tres soportes fundamentales: credibilidad, legitimidad de ejercicio y tiempo. No obstante, éste último soporte puede recuperarlo en la medida en que nosotr@s lo dilapidemos y no sepamos explotar el factor sorpresa. No obstante alguien puede preguntar ¿A quién te  refieres cuando dices “nosotr@s”?
Nosotros priorizamos los Derechos Humanos
Nosotr@s somos l@s que priorizamos la aplicación de los DDHH por encima de cualquier otra consideración económica, social o política. Y junto a esos derechos priorizamos también los del planeta Tierra. Nosotr@s somos l@s que nos consideramos hart@s y asquead@s de tanta corrupción y de tanta injusticia social. Nosotr@s somos quienes estamos en permanente actitud de sumar fuerzas, aunar proyectos, coordinar luchas y sobre todo, nosotr@s somos l@s que trabajamos para que la mayoría social se erija en contrapoder democrático. Y si alguien demanda una visualización de siglas y nombres, nosotr@s somos, por una parte, los que dialogamos sobre el ¿Qué hacer? en Córdoba los días 7 y 8 de Marzo de este año: ATTACEquo Frente Cívico, IU, Podemos y Stop Deshaucios. Particularmente también considero de nostotr@s a las otras organizaciones, colectivos, plataformas y fuerzas sociales o políticas que, teniendo una ejecutoria de lucha, decidan dar el paso para constituirse en referente colectivo de la Alternativa.  Y entre ellas, de manera destacada, a las que me he referido más arriba como confluyentes en el 22-M.
Constituye un error seguir planteando desde la izquierda alianzas estratégicas con uno de los componentes del bipartidismo, el PSOE; es pedir peras al olmo<
El Poder y su manifestación política, el bipartidismo, tienen un discurso con el que golpean una y otra vez a la opinión pública: Europa, la crisis, los mercados, la recuperación y el empleo, la primacía de lo privado sobre lo público, el “orden democrático”, etc. Bien es verdad que su discurso más rotundo lo constituyen los hechos consumados. Y si hay alguna distonía entre ellos, no es otra que el silencio sobre las corrupciones propias y la denuncia de las del otro u otros integrantes del sistema.
La historia nos enseña que en las confrontaciones sociales y políticas con voluntad de dirimir y superar una situación, la confrontación es total, a todos los niveles. Y si el adversario tiene un discurso, nosotr@s debemos oponerle otro. Si el adversario se refugia en las “leyes indiscutibles de la economía”, nosotr@s debemos ofrecer otra alternativa económica que palie y acabe con los destrozos de la economía oficial. Si ellos se refugian en los resultados electorales, nosotr@s debemos aglutinar a la mayoría social para que ella dirima el conflicto. Todo ello, claro está, si nosotr@s al sentirnos integrantes de esa mayoría queremos verla constituida en contrapoder.
Es urgente que nosotr@s nos sintamos ligados por algo más que las coincidencias en calles, concentraciones, protestas y acciones varias. Todo ese mundo, plural, vario y a veces disperso que somos, no puede seguir apareciendo como el catalizador del inconformismo y la acción cívica subsiguiente. Seguramente nos ganaremos simpatías, apoyos morales y complicidades. Pero se trata de superar eso transformándolo en adhesiones comprometidas con una propuesta que oponer al discurso oficial.
Programa, discurso y lenguaje didáctico
Creo que ha llegado el momento de que esa fuerza a la que he denominado nosotr@s se reconozca y la reconozcan por algo más que la unión de los disconformes. Nos falta una propuesta que, a mi juicio, se compone de tres partes: programa, discurso y lenguaje didáctico. Sé, porque es evidente que cada organización de todas las que nos vemos en las movilizaciones tiene propuestas, programas y discurso. La cuestión estriba en que cada uno de ellos se subsuma en uno común que sea la identificación del nostr@s más allá de la protesta. Un programa común que para nada suprima, margine u olvide al de cada uno. Un programa, mínimo común que la opinión pública comience a reconocer como la contrapropuesta capaz de aglutinar a la mayoría. Imaginemos que cada organización es capaz de compartir con las demás una partitura, una melodía. Esa partitura sonará, única, aunque interpretada por cada instrumento. Unidad y pluralidad.
Conozco muchas de nuestras propuestas y he llegado a la conclusión de que sería muy fácil elaborar 10, 15 o 20 puntos comunes que abordando las necesidades perentorias de la mayoría, concitase en torno a ellos las adhesiones e incorporaciones para construir una identidad que oponer al discurso oficial. Propuestas de aplicación inmediata, posible, generadoras de la necesidad evidente de otros pasos y otras medidas en el proceso de ir construyendo la Alternativa. Cada fuerza o colectivo podría exponer o defender sus propuestas pero priorizando la propuesta que constituye la identidad compartida. Se trata, en definitiva, de tener claro que un programa es mucho más que un listado de deseos.
En situaciones como ésta la importancia del programa común no puede hacer olvidar la necesidad de un discurso también común. Un discurso que para que sea fácilmente compartido debe ceñirse a las cuestiones éticas y morales que están pidiendo solución. El discurso de la ejemplaridad, la persecución implacable de la corrupción y de las prácticas atentatorias contra el erario público y las nuevas formas de hacer política forman parte de un discurso y de unas medidas que deben conformar el conjunto de valores de la mayoría, tanto en el poder como en la oposición. Y digo poder porque en mi universo mental no cabe la demanda de votos o apoyos para que alguien gire a la izquierda o a los cambios sociales; esa época por suerte ya acabó. Ahora se trata del poder para ejercerlo con la mayoría.
Y queda una última cuestión que no por ello es la menos importante. Muchas veces el lenguaje de consignas, quejas y agravios hace perder, por su agresividad y formulación esquemática, el interés, la curiosidad o la comprensión. La comunicación es extraordinariamente importante. Se trata de persuadir, convencer, explicar y hacer lo aparentemente difícil, cercano, accesible, compartido. Esta fase de la lucha debe significarse por la preeminencia de las razones que conduzcan a que la mayoría se constituya como tal.
Defensa común del discurso común
L@s que no participaremos en procesos electorales, por decisión firme del Frente Cívico, seguiremos trabajando por esa unidad y las formas en que social y políticamente se manifieste
¿Significa todo lo anterior que estoy proponiendo una candidatura electoral única? En el momento en que escribo estas líneas no lo veo probable. Otra cosa son los deseos y las esperanzas. Sin embargo, la ausencia, por ahora, de esa fase de conjunción electoral, no es óbice para la defensa común del discurso común en momentos puntuales, el que haya varias candidaturas; cada una de ellas puede presentarse como garantía de que el programa se va a aplicar  (además de los puntos específicos de cada uno) y de que se seguirá trabajando por la unidad a mayores niveles. Pudiera ser que ante la inmediatez de unas próximas elecciones parte del nosotr@s se organice entre sí y con amplia participación ciudadana con el objetivo de acceder a las instituciones para demostrar que hay otras formas de hacer política. Bienvenidas sean esas experiencias inmediatas. Sin embargo, no conviene olvidar, para el futuro, la meta de conseguir una fuerza social cohesionada sin detrimento de su pluralidad.
A esa tarea debemos dedicar todos nuestros esfuerzos; la ocasión es propicia. La lucha debe continuar y así desembocar en otro 22-M,  también pacífico, con otros objetivos y otra estrategia que conduzca al cambio radical: social, político y de valores.
L@s que no participaremos en procesos electorales, por decisión firme del Frente Cívico, seguiremos trabajando por esa unidad y las formas en que social y políticamente se manifieste. Desde esa opción hacemos un llamamiento para que lo que han representado el 22 de Marzo y el 25 de Mayo no sea flor de un día y pase a ser un dato más en la larga lista de las ocasiones perdidas.
Crónica Popular

jueves, 28 de agosto de 2014

POR QUE YO NO PUEDO

Willy Toledo
Hace pocos días publiqué un twit -malditos 140 caracteres, que, como dice nuestro amigo Pascual Serrano en su libro “La comunicación jibarizada. Cómo la tecnología ha cambiado nuestras mentes”. Ed Península-Atalaya, donde explica cómo este tipo de redes sociales sirve a los intereses de los que mandan, que pretenden un mundo en el que cada día simplifiquemos más los mensajes y, por tanto, entendamos menos los contenidos, la realidad – establecí una analogía entre el “fenómeno” Podemos de nuestros días, y el PSOE de finales de los 70 y comienzos de los 80.No califico a este último de “fenómeno”, pues considero que, en términos generales, y pasado el tiempo, es mucho más fácil de entender y, por tanto, de descifrar que el primero.
Considerando lo dicho en el párrafo anterior, pienso que, para un mayor entendimiento – empezando por mí- del contenido de fondo de dicho twit, creo necesario escribir este texto con la intención de aclarar las cosas. Mucha gente me lo ha pedido, por tanto es para mí una obligación, pero es también un deseo. No he sido nunca de tirar la piedra y esconder la mano, por lo tanto…aquí están mis argumentos.
Soy muy consciente de que una revolución comunista libertaria, en la coyuntura actual, es una utopía- que, por otra parte, como dice Eduardo Galeano, es como perseguir el horizonte, “cada dos pasos que das, él se aleja dos más, entonces… ¿Para qué sirve la utopía?. Sirve para eso: para caminar”.- , pero si tengo claro que, las únicas opciones que tenemos de alcanzar unos mínimos de Libertad, solidaridad, justicia social, derechos políticos y civiles para tod@s, minorías varias y mayorías –las mujeres, la clase obrera, l@s pobres – son abordar discursos y políticas valientes y decididas, también instructivas, enriquecedoras, que generen conciencia y por tanto militancia, en torno al anticapitalismo en todas sus vertientes, –“ libre” mercado, militarismo, educación, explotación obrera, cultura, patriarcado, monopolio en los medios, sobreexplotación de recursos caros y finitos, destrucción ecológica, imperialismo, violencia, competitividad, transgénicos, Wall Street y otras bolsas, especulación inmobiliaria y alimentaria, trata de mujeres, malos tratos y torturas policiales, explotación infantil, privatizaciones de lo público, de los recursos estratégicos, banca privada depredadora y usurera, puertas giratorias, corrupción…etc.
Mi analogía entre Podemos y la PSOE –como dice mi amigo Diego Cañamero: está la Telefónica, está la Repsol, está la PESOE- sin ser literal, y no debiéndose tomar como tal – malditos 140 caracteres- si opino que tienen muchos elementos que los hacen similares.
El pueblo trabajador explotado – no todo -, harto de soportar años de explotación y falta de justicia -37 años en ambos casos, Dictadura- “Democracia”- , de reducción, cuando no agresión, a sus derechos colectivos e individuales, de represión, de observar como la oligarquía capitalista gana siempre a costa del sudor y el trabajo de la clase obrera, harto de que las clases privilegiadas los tomen por imbéciles en sus propias caras y en sus propias casas a través del televisor, deciden que ya está bien, que toca luchar, que hay que tomar partido, que toca un cambio radical, donde las estructuras de poder den un giro de 180º y caigan en manos de la mayoría social, de los trabajadores.
Y llegó la “Transición”.
La “Transición” no comenzó, como nos cuenta el relato oficial, en 1975, a la muerte del Dictador. Todo comenzó mucho antes, a mediados de los 60, cuando los oligarcas del capital, los EEUU, y la socialdemocracia europea pusieron sus ojos – sus garras más bien – en la Península Ibérica, con el objetivo de pilotar, y adaptar a sus propios intereses, los años venideros tras la muerte de los dictadores Franco y Salazar. Todo debía quedar “atado y bien atado” para dirigir desde fuera, con la connivencia rastrera y traidora de políticos vendidos en el interior, y la complicidad y colaboración interesada de la plutocracia nacional, para que ambos Estados, España y Portugal, se sometieran a las políticas económicas, financieras y militaristas de los intereses transnacionales. Debíamos ser una “Democracia homologable”, como dicen ahora, a las del resto del mundo Occidental, osea, la Democracia real – sin el YA, por favor -, cuanto más lejos, mejor. Las consecuencias están aquí, las vemos, las sufrimos todos los días. También es a finales de los 60 cuando comienzan las huelgas, las luchas de los obreros y las estudiantes, el espíritu de la Rebelión, los anhelos de una sociedad libre.
La “modélica” y “pacífica” Transición, que se cobró la vida de cientos de hombres y mujeres que optaron por dar la batalla hacia una ruptura total con el régimen fascista del Generalísimo. Quienes no cayeron, sufrieron la represión, la persecución, las torturas y la cárcel. Esa “Transición” que supuso, básicamente, el lavado de cara de todas las instituciones de la dictadura – Banca, ejército, policía (Brigada Político Social-Brigada de Información), prensa (J.L Cebrián RTVE-El País), tribunales (TOP-Audiencia Nacional), Iglesia Católica Apostólica Pederasta y Romana, políticos colaboracionistas (Fraga, Suárez)- y las convirtió, a todas y a todos, en demócratas de toda la vida.
Hubo un momento, y bien que lo sabían las clases privilegiadas, de dentro y fuera del estado, en el que el ambiente político empezó a adquirir un carácter pre-revolucionario. Los sindicatos de clase del momento – CNT Y CC.OO sobre todo, en el ámbito estatal – tenían más fuerza que nunca desde la II República – la C.N.T convocó una mitin multitudinario en Barcelona, el 2 de Julio de 1977, al que asistieron 1.500.000 de militantes, que unos meses más tarde terminó como terminó – huelgas, manifestaciones, miles de militantes concienciados y politizados que se echaban a la calle dispuestos a dejar la vida por crear un auténtico cambio rupturista…y la Revolución de los Claveles en Portugal, de carácter claramente comunista en su principio, que asustó sobremanera a las socialdemocracias europeas y a los mandamases del Imperio, y dio alas, fuerzas e ilusión a todas las revolucionarias ibéricas. Esto había que pararlo.
Y la reacción encontró su solución.
En la Transición-transacción, surgió un partido político de la noche a la mañana, de la nada más absoluta, en el que todos cabían, pues nadie era, que se tuvo que rellenar con miles de hombres y mujeres de todos los rincones, de todos los pensamientos, de todas las ideologías, de cientos de arribistas que, al olor de los miles de millones de pesetas a repartir, provenientes de la socialdemocracia capitalista y otanista alemana – Fundación Ebert – les proporcionaría un futuro más que cómodo en los también miles de cargos a rellenar, a repartir. El PSOE del interior. Inexistente hasta ese momento, pues los líderes históricos del partido se encontraban todos en el exilio. Habría que decir, que repetir, que quienes se trabajaron la lucha en el interior, quienes se comieron la persecución, las detenciones, las torturas y la cárcel, quienes fueron asesinados durante los 37 años de dictadura, fueron los militantes del PCE, y de las distintas Organizaciones anarquistas. ¿Carrillo?. Ni estuvo, ni se le esperó. Hasta que volvió, y así nos fue.
Surgió un líder, – Felipe González, alias “Isidoro”, para darse aureola del valiente militante clandestino que jamás fue – también de la nada, un mesías, un joven guapo y carismático, un abogado burgués, un “intelectual” que todo lo sabía. Que todo lo resolvería, que despreciaba profundamente a la clase obrera y que, con la condescendencia habitual en los tipos de su calaña, – no sin antes firmar todos los contratos que el capitalismo internacional le puso sobre la mesa: la monarquía – la suya, yo no tengo ni dioses, ni reyes, ni amos -, la OTAN, la UE, la desindustrialización, las ETTs, la venta, en fin, la traición a la clase trabajadora de quienes se decían Socialistas y Obreros – mirándonos por encima del hombro, nos decía: “dejadme a mí, que yo sé” .Articuló un discurso vacío y lleno de palabrería, de mentiras; a “la gente” hay que hablarle así, para que me entienda”. En fin, esto, y el resto, ya es historia, historia conocida.
La no menos “modélica democracia” posterior, se cobró, y se sigue cobrando la vida – Lasa y Zabala, por poner sólo un ejemplo – en las comisarías de las Fuerzas de Seguridad del Estado capitalista y plutócrata de cientos de obrer@s empujados de sus balcones por la Mafia bancaria, l@s jueces y las citadas “Fuerzas de Seguridad”, de miles de trabajadores en esos “efectos colaterales” que son los “accidentes” laborales, de decenas de miles de trabajadoras migrantes incapaces de sortear esos muros invisibles de la vergüenza que son sus fronteras – que no mías – y el Estrecho de Gibraltar . Se está cobrando el derecho a la digna existencia de cientos de miles de desahuciados, jóvenes sin futuro, asalariadas con salarios de miseria, explotados, perseguidas y presos políticos – Otegi, Alfon, huelguistas y cientos de ellos más…- trabajadores migrantes…y un larguísimo etcétera que ya todas conocemos.
El pueblo explotado, humillado, harto se ser siempre los perdedores de esta guerra de clases interminable, comienzan de nuevo, después de años abducidos por el discurso del “España va bien “ del señor Aznar, y el “jugamos en la champions league de la economía mundial” del señor Zapatero, tomando conciencia de que los mensajes cínicos e hipócritas, falsos, de los políticos en el poder no se correspondían con su propia realidad, comienzan también a protestar, a organizarse – no como masa explotada, como pueblo humillado, sino a nivel sectorial, manipulados por las cúpulas de los sindicatos vendidos a la patronal (CCOO, UGT), un error garrafal, en mi opinión, tan grave que nos dirigía al camino de la derrota – y a salir a la calle. La toma de conciencia – en demasiados casos de la pérdida individual de sus derechos, como sujetos, y no como masas, lo que impide la unidad, y por tanto disminuye notablemente las posibilidades de victoria – dio paso a la indignación, y esto a la movilización.
…Y surge un partido político, de nombre Podemos (“Yes we can”, Selección española de fútbol).Un partido que llevo meses analizando, y cuyas conclusiones, a riesgo de equivocarme, seguramente equivocado, son las siguientes:
Los postulados “políticos” de mayor calado surgidos del 15-M: “no somos de izquierdas ni de derechas”, “no nos representan”, “todos los políticos son iguales”, “somos los de abajo, y luchamos contra los de arriba”, “socialismo y comunismo son términos obsoletos”, “ni banderas de partidos, ni sus representantes y militantes”, “no hay pan pa tanto chorizo”, “la violencia está muy muy fea, y deslegitima la lucha”, “si viene la poli, sacad las uvas y disimulad” DRY, bailecitos, batucadas, caras pintadas del arco iris, manitas en alto mientras la policía nos corre a hostias, el triste, altivo, prepotente e ignorante desprecio a todas y todos los militantes anteriores al Mayo del 2011, día en el que empezó la “auténtica y única lucha política donde antes nunca hubo nada”, en el que “empezaron a correr los relojes”…ese movimiento en el que todos cabían, donde se celebraban “asambleas” cuyas decisiones, o son adoptadas por mayoría absoluta, por “consenso”, o son despreciadas…en fin, ese imán para manipuladores, derechistas, populistas, ignorantes políticos, infiltrados policiales, etc, etc, ese movimiento que, en mi opinión, ha sido, salvo excepciones, tan perjudicial para la lucha de clases, para la toma de verdadera conciencia política de la clase obrera, para que seamos capaces de identificar a nuestros auténticos enemigos. Ese falso asamblearismo, esa “horizontalidad”, ese claro y destructivo interclasismo, ha servido, y sido utilizado, en gran parte, por el partido Podemos.
Repasemos primero el discurso:
Es evidente que las “coincidencias” son más que visibles con el buenrrollismo “comeflores” , antipolítico, vacío y para todos los públicos del 15M, sólo que, en este caso, elaborado concienzudamente en ese laboratorio de intelectuales, profesores y alumnos universitarios de CCPP – que no CCCP – (¿dónde estaba la clase obrera?) de la UCM, “pensando” ese paso al frente llamado “Operación Coleta” (personalismo ninguno), al cobijo del reciente e nesperado –al menos para mí, cuyo discurso inmediatamente anterior era decididamente de izquierdas, aunque en su programa, La Tuerka, se empeñara en demostrar “pluralidad” invitando a sujetos de la ultraderecha sin nada que aportar – auge mediático del señor Iglesias. Este es, pero no sólo, su discurso : “ni de izquierdas, ni de derechas” (¿socialdemocracia?- tengo claro que no son de derechas-), “la gente” (¿también directores de banco estafadores, empresarios explotadores, antidisturbios ultraviolentos?) , la “ciudadanía”, (¿también Botín, la Duquesa de Alba, Lara, Amancio Ortega, Koplovitch?), los “demócratas”, (Rajoy, Solana, González, Sáenz de Santamaría, Zapatero se dicen demócratas, entonces, ¿a que “demócratas” se dirigen?), “una nueva Transición”, (miedo no, pavor), “Keynesianismo”, (¿capitalismo “humano”?), “país serio”, (Rajoy dixit, dixit y más dixit), “dación en pago”, ( sin deudas, fruto de un asalto a mano armada, que chachi, pero todas a la puta calle, que la banca manda, y no hay viviendas vacías construidas con dinero público. O privado), y, por encima de todos ellos, el inigualable, el único, la máxima incontestable, repetido hasta la saciedad, hasta el cansancio, hasta el vómito, el gran hallazgo de las mentes superiores del gran Concilio de pensadores; señoras y señores, con todas ustedes…”LA CASTA”. Si, esa, la que todo lo explica, la que para todo sirve, aquella contra la que, si luchamos, nos traerá la solución, la felicidad, la Democracia.
El problema, en mi opinión, de las organizaciones nacidas de la “casta” –oiga, que yo también se decirlo – intelectual, burguesa, universitaria, que poco pisaron la calle, que poco vieron de primera mano las consecuencias del capitalismo – miseria, explotación, falta de agua, de electricidad, chabolismo, analfabetismo, etc – creadas totalmente al margen de la clase obrera, – si señores, si, LA CLASE OBRERA, la mayoría de la población, aunque muchos aún no lo sepan, o dejaron de saberlo gracias al “milagro español” – es que termina luchando por sus propios intereses de clase, y, finalmente, de los de las clases dominantes que los auparon a la celebridad mediática, sin cuya proyección, volverían al silencio, al anonimato. Eso, en un partido en donde “todos caben”, interclasista, es el destino final inexorable. Ejemplos sobran.
Ni una sola palabra, en su discurso, sobre la propiedad de los medios de producción, la entrega de los mismos a quienes se parten la espalda para sacarlos adelante, la reforma agraria, -¿se expropiarán las tierras baldías de la Duquesa de Alba, y otros terratenientes, para entregárselas a las jornaleras y campesinos? – la socialización, la prohibición de la banca privada que todo lo manda, la salida de la OTAN, la UE, el Euro, la expulsión inmediata de agentes chantajistas y criminales del FMI, del BM, la OMC, – en mi opinión, la trampa mortal y sin salida que la oligarquía capitalista internacional nos tendió, donde, dentro de sus estructuras, es imposible una salida a la Democracia, a la justicia social – los 70.000 presos en sus cárceles para pobres, – “no a las cárceles del estado asesino, no más esconder los errores del sistema” (La Polla Records) – los presos políticos, – ¿no son casi todos los presos, presos políticos? -,ni palabra de las torturas, de la limpieza de sádicos fascistas en las filas de la policía, – que, por cierto, también están invitados a Podemos. La policía digo, sádicos o no -, silencio absoluto, y cobarde del señor Iglesias cuando, delante de sus narices, en sus muchos “debates” televisivos, se ataca y se miente de manera descarada y despreciable sobre Venezuela, sobre Cuba, Bolivia. ¿No sería muy sencillo, e instructivo, mucho más justo para con nuestros hermanos latinoamericanos, en vez de ayudar a perpetuar las mentiras sobre estos procesos que, es más que evidente, han transformado sus sociedades y mejorado de manera inimaginable hace 15 años las condiciones de vida de las clases explotadas, sin extremismo ninguno, sencillo, con los datos en la mano, defender tales procesos?. No. Resta votos. “La gente” no entiende. Ni palabra sobre la inmediata paralización de todos lo EREs injustificados, condenas, y sólo condenas, muy sentidas, eso sí, al genocidio palestino, – ¿expulsarán, si llegan al poder, a toda la representación sionista en el Estado, o se limitarán, como hasta hoy, a un genuflexo tironcito de orejas? -.Puede que me equivoque, pero nunca les escuché hablar de esto: en caso de no entregar los medios de producción, que firmo ya que nunca harán, a los obreros y obreras, ¿establecerán un tope salarial en TODAS las empresas, públicas o privadas, prohibiendo de inmediato que ningún ejecutivo pueda cobrar más de…pongamos, como mucho, el doble que el resto de trabajadoras?. Son tantas y tantas cuestiones sobre las que no se pronuncian, tantas, que a mí me confunde, me inquieta, y me hace sospechar. Dudar. No confiar.
El argumento de Pablo Iglesias para no adoptar este tipo de políticas, o no mentarlas si quiera, en el supuesto caso de que estuviera de acuerdo con ellas, es que, primero: demasiada radicalidad en el discurso restaría votos, – con lo que le gusta alardear a él de que “vienen señoras que siempre votaron al PP, y me dicen que, ahora, me votarán A MI”.
Otro argumento es que “necesitamos transmitir un discurso que “la gente” pueda entender”. Aquí ya no se bien que pensar. No soporto esa condescendencia y supuesta “superioridad intelectual” de aquellos que toman a “los ciudadanos” por estúpidos, que creen que ellos saben algo que las demás ignoran, que no entenderían y, por tanto, que deben utilizar mensajes lo más simples, que no sencillos, posibles. El discurso vacío. La ausencia de ideología – de izquierdas, claramente de izquierdas -, de contenidos.
He escuchado hasta la saciedad, en sus propias palabras, el “impresionante currículum académico” de Pablo Iglesias. Me alegro un montón, y le doy la enhorabuena. Yo, ignorante de mí, no terminé el B.U.P. Me falta, y necesitaría conocer, un currículum, al menos tan impresionante, de militancia de calle, de trabajar, junto a otros, mano a mano, por los derechos de los oprimidos, de tomar partido decidido, militante, en esta lucha de clases que, como dijo Warren Buffet, uno de los hombres más asquerosamente ricos del mundo, van ganando ellos. Yo añadiría que por goleada.
Desconfío también de cualquier “líder político” aupado a la fama por los medios de desinformación propiedad, y al servicio de la oligarquía capitalista. Si lo hacen, es que no temen a su discurso. Si no temen su discurso, es que saben que no supone peligro alguno para sus intereses, y a mí, eso, me pone a temblar. Iglesias ha soltado perlas como, “tras la caída del muro de Berlín, la dicotomía izquierda-derecha ha qued do obsoleta”. En psicoanálisis, un “lapsus”, es aquél pensamiento profundo, esa convicción inconfesable que, sin querer, verbalizas en un momento determinado. A Iglesias se le escapó uno que me puso los pelos de punta: “vinieron unos tipos, gentuza de clase mucho más baja que la nuestra que…”.Alguien que pretende tener de asesor a un señor como Jorge Vestringe, que se reúne, incluso para negociar, con los neofascistas del Partido X, que compadrea con la PSOE, incluso con Esperanza Aguirre, que acepta la invitación de los empresarios explotadores de la peor calaña a reunirse con ellos en los nefastos Desayunos del Ritz, no merece mi confianza. ¿Cuántas militantes de Podemos han tenido alguna vez la posibilidad de entrar en el Ritz?…tal vez más de los que pensamos. La última encuesta del C.I.S, nos dice que Podemos disfruta de el primer puesto en intención de voto…en las clases alta y media-alta. En profesionales, en funcionarias de nivel superior y en altos ejecutivos.
El ideario político de Podemos, según sus propias palabras, extraídas de sus programas y estatutos – de los que luego hablaré – es el acatamiento de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Lindo, y muy poético. Recordemos que dicha Declaración fue redactada por un puñado de hombres provenientes de las élites burguesas capitalistas, a modo de lavado de conciencia y declaración de buenas intenciones, siempre incumplidas, y firmada por dirigentes de países burgueses capitalistas, – salvo excepciones, como Cuba – adictos al dinero y al crimen.
Analicemos brevemente dicha declaración, en general muy asumible por la izquierda, pero que conlleva obligaciones, muy respetuosas con los derechos humanos, cuyo cumplimiento, Podemos, difícilmente acatará. Por otro lado, obliga a ciertas “leyes” claramente inasumibles para nosotros, dirigidas a apuntalar los privilegios de los capitalistas y que Podemos, sin duda, esta vez sí, acatará.
El artículo 14.1 de dicha Declaración dice: “En caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país”. Firmo, y la defiendo. Sin fisuras. ¿Pretende Podemos cumplir con dicho artículo, y ofrecerá asilo político a todo perseguido, y cuya vida corra peligro, que lo solicite?. Yo digo que no. El tiempo dirá.
Artículo 15.1 y 2: “Toda persona tiene derecho a una nacionalidad”. ”A nadie se privará arbitrariamente de su nacionalidad, ni del derecho a cambiar de nacionalidad”. Firmo, y la defiendo. Sin fisuras. Al pueblo saharaui se le privó arbitrariamente de su nacionalidad española, en una maniobra despreciable urdida por el Nobel de la Paz, H.Kissinger, el monarca asesino Hassan II, y el sátrapa Juancar de Bourbon. ¿Devolverá Podemos el legítimo derecho a la nacionalidad española a todo y toda saharaui que lo solicite?. Yo digo que no. El tiempo dirá.
Artículo 13.1: “Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado”. Firmo y defiendo. Sin fisuras. ¿Derribará Podemos las criminales vallas de Ceuta y Melilla, la tecnología inhumana instalada en el Estrecho y los controles arbitrarios y racistas en los aereopuertos nacionales, y permitirá la entrada en el Estado de todo ser humano que lo desee, reconociendo su derecho a instalarse en cualquiera de nuestras ciudades?. Yo digo que no. El tiempo dirá.
Estos son algunos de los Derechos Humanos reconocidos en la Declaración Universal, y que Podemos asegura que defenderá. Yo niego que hagan tal cosa. Veamos ahora los derechos del capital redactados en la Declaración, y que Podemos también dice que defenderá. Y yo aseguro que, esta vez sí, lo harán:
Artículo 17.1 y 2: “Toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente”. “Nadie será privado arbitrariamente de su propiedad”. Esos los rechazo, con una excepción: considero que todo ser humano tiene derecho a una vivienda en propiedad, ya sea pública o privada, de la que nadie le pueda echar. A ver: ¿Reconoce Podemos el derecho a la propiedad, individual de, por ejemplo: 200 viviendas, habitadas o no, 50.000 hectáreas de terreno, la propiedad, individual o colectiva del agua…Yo digo que si. El tiempo dirá. ¿Privará Podemos de manera inmediata a la Iglesia Católica de todas las propiedades robadas al pueblo durante siglos, e impedirá que lo sigan haciendo, como hace pocos meses nos robaron la Mezquita de Córdoba, Patrimonio de LA HUMANIDAD?. Yo digo que no. El tiempo dirá.
Y por último, que va siendo hora, y es suficiente brasa, pasemos a analizar la presunta horizontalidad y democracia interna repasando algunos puntos de sus estatutos.
En el capítulo tercero, “Órganos de representación, gobierno y administración” nos encontramos que:
LA ASAMBLEA CIUDADANA: está integrada por todos los y las afiliadas de Podemos. Es el ÓRGANO SOBERANO del partido y se reúne con periodicidad bianual tras ser convocada por el Consejo Ciudadano. . Un pero, y no menor: se reúne cada dos años, mediante convocatoria del Consejo Ciudadano.
El CONSEJO CIUDADANO: está compuesto por 80 miembros y organizado por Áreas de Trabajo. Se reúne con periodicidad trimestral. Sus miembros serán elegidos en la Asamblea Ciudadana a través de listas abiertas, con un sistema electoral mayoritario a una vuelta. Aquí, nada que objetar, excepto, quizás, la convocatoria trimestral que, como veremos más adelante, tiene sus deficiencias.
El CONSEJO DE COORDINACIÓN: (Aquí vemos la “trampa”) está integrado por un número mínimo de diez y máximo de quince personas. Se reúne con periodicidad mensual. Sus integrantes son nombrados por el Consejo Ciudadano A PROPUESTA DE LA PORTAVOCÍA, (P.Iglesias).Este Consejo, (P.Iglesias y amigos), y la Portavocía, (P.Iglesias), son los ÓRGANOS EJECUTIVOS de Podemos.
Durante los períodos en los que no está reunido el Consejo Ciudadano, corresponde al Consejo de Coordinación, (P.Iglesias y adláteres) dar continuidad a la línea política acordada en las Asambleas Ciudadanas y ADAPTARLAS A LAS CIRCUNSTANCIAS DEL MOMENTO. En pocas palabras, si la Coordinadora, (P. Iglesias y adláteres), y la Portavocía, (P.Iglesias), tienen la potestad de ADAPTAR A LAS CIRCUNSTANCIAS DEL MOMENTO la línea política acordada en las Asambleas Ciudadanas, se podría dar el caso de que, por ejemplo, si las Asambleas, “soberanas”, deciden que se ha de crear con urgencia una Banca Pública, la Coordinadora,
(P.Iglesias y amigos, y el propio P.Iglesias, Portavoz), pueden decidir que, en este momento, es imposible ADAPTARLO A LAS CIRCUNSTANCIAS.
LA PORTAVOCÍA.( de momento, y todo indica que también más adelante y…¿por siempre jamás?, es P.Iglesias.Se trata de un órgano unipersonal elegido en sufragio libre y directo por la Asamblea Ciudadana, cada dos años, mediante un sistema mayoritario. Se requerirá una mayoría absoluta para la elección del/a Portavoz. De no alcanzarse esta mayoría en la primera votación, se celebrará una segunda vuelta en la que resultará elegido/a Portavoz aquel/la candidato/a que alcance la mayoría simple de los votos.
En resumen: si la Asamblea Ciudadana, cuyas decisiones son SOBERANAS, se reúne cada dos años, y en ese período, muy largo en política, corresponde a la Portavocía, (P.Iglesias), y a la Coordinadora, (P.Iglesias y acólitos), ADAPTAR A LAS CIRCUNSTANCIAS, osea, saltarse a la torera, si así lo considerasen oportuno, las decisiones de la Asamblea. Esto, en mi opinión, confirma, no sólo la inutilidad y el poder de la Asamblea Ciudadana, sino, y en mucha mayor medida, el de los Círculos .En Podemos son, y con toda probabilidad seguirán siendo, Pablo Iglesias y sus amigos, los verdaderos “capos” de la organización.
Falta el famoso “derecho a la revocación de la Portavocía”, copiado, pero no tanto, de la Constitución Bolivariana de Venezuela. En ese país, y por primera vez en la historia constitucional, la Carta Magna ofrecía la posibilidad de revocar al Presidente de la República. ¿Los requisitos para convocar el Referéndum Revocatorio?: conseguir las firmas de un 20% de electores. Se consiguió, se convocó, se votó y Chavez ganó .Por poco, pero ganó.
El caso de Podemos es bien distinto, muchísimo más complicado para los afiliados. Esto dicen los estatutos en su Artículo 14.7:
“El/la Portavoz de Podemos podrá ser revocado de su cargo a través de una Asamblea Extraordinaria convocada a tal efecto. La convocatoria de una Asamblea Extraordinaria con tal objeto deberá formularse a solicitud de UN NÚMERO DE AFILIADOS SUPERIOR EN AL MENOS 1 AL NÚMERO DE VOTOS CON EL QUE RESULTÓ ELEGIDO EL/LA PORTAVOZ EN LA ASAMBLEA ORDINARIA QUE LE DESIGNÓ PORTAVOZ. Un proceso de tales características no podrá iniciarse hasta que haya transcurrido, al menos, un año natural desde la elección del/a Portavoz”.
Osease que si ,por ejemplo, Pablo Iglesias fuese elegido por, pongamos, el 70% de los afiliados en la Asamblea Ciudadana, (porcentaje nada descabellado viendo la adoración que suscita el líder), se necesitaría ¡¡¡el 70% más un voto!!! de afiliados para removerle de su cargo de Portavoz, un ¡¡¡50%!!! más que en Venezuela.
En cuanto a la presunta financiación “popular”, al margen de los bancos, que tienen a partidos y sindicatos secuestrados y a merced de sus intereses, repasemos el siguiente Artículo:
Artículo 18-d: “Serán recursos del partido: Los fondos procedentes de los préstamos o créditos que concierten”. Hostis tú, pero no habíamos dicho que NADA de préstamos o créditos a los Bancos, ¿o es que le pedirán los créditos al vecino de abajo? .Creo que esto merece una explicación por su parte.
En fin, amigas y amigos, si esto es Democracia interna, que venga Kropotkin y lo vea.
Tengo que decir también que, en el mes escaso que hice campaña por Podemos, en concreto por una compañera del partido, en la que mantengo mi total y absoluta confianza, tuve la fortuna de conocer a muchos y muchas militantes de un valor político y de lucha incalculables. Gente digna, valiente, con años de lucha a sus espaldas, o jóvenes bien formados intelectual y políticamente, ilusionados y dispuestas a trabajar duro para conseguir que esta sociedad pueda ser, en un futuro, una sociedad libre. Obreras, sindicalistas de clase, estudiantes, trabajadores migrantes, mujeres y hombres dispuestos a dar la batalla desde dentro de una Organización que esperan sea, de verdad, una herramienta de transformación, de generar debate, cambio, fraternidad…una herramienta poderosa contra el enemigo común: el capital y sus agentes.
Espero de todo corazón que lo consigan.
En líneas generales, estos son mis argumentos, no para abandonar Podemos, pues nunca formé parte de la Organización, sino para expresar por qué no considero que Podemos, por ellos mismos, sean alternativa alguna al sistema capitalista que nos oprime. Es también una llamada de atención a todos y todas aquellas militantes convencidas, ilusionadas y muy bien intencionadas que confían en Podemos como herramienta real de cambio, de transformación democrática. Tengo la sensación de que, una nueva decepción, una más de tantas, sería brutal para las expectativas de tantos, una nueva decepción que sumiría a la mayoría, a la clase obrera, en una profunda depresión de la que, quizás, ya nunca nos consigamos recuperar.
Falta la pregunta definitiva, que yo mismo me hago: ¿y entonces, qué?. No lo sé, no tengo la respuesta. ¿La unidad de TODA la izquierda?, sí, pero, ¿Quiénes son la izquierda?. Eso mismo me pregunto yo. Somos muchos, somos muchas, eso seguro, pero no los suficientes. Falta conciencia, falta educación política, no necesariamente académica, falta…no lo sé. No tengo respuesta, pero me gustaría. Sigo buscando, sigo intentándolo, sigo luchando, aquí y allá, con unos y con otras. En unas luchas, y en las de más allá. Eso si lo sé, hay que seguir, ganar batallas parciales que, tal vez, nos traigan la victoria final. El enemigo es enorme, poderoso, está por todas partes, también en la clase obrera. La cosa está, como siempre, muy difícil, aunque creo que vivimos días ilusionantes, de cambio quizás. Insisto, no lo sé.
No creo en el “capitalismo amable”. No creo en el “capitalismo de rostro humano”. No creo en el “capitalismo democrático”. Creo que el capitalismo es enemigo de la Democracia, de la naturaleza, del planeta, de los animales, de los seres humanos y sus derechos.
Desprecio sin paliativos a la socialdemocracia, que tanto nos ha mentido, que tanto dolor y sufrimiento nos ha impuesto.
Gracias por leerme. Gracias por escuchar.
Salud, amor y revolución para todos y todas, camaradas
Hasta la victoria siempre!!!
Guillermo “Willy” Toledo
Fuente: KAOS EN LA RED

Podemos y el miedo (2/2). Y a la clase trabajadora le entró el pánico.

La resaca de la clase trabajadora. El despertar del sueño y su miedo.

La desaparición del bloque socialista alteró el escenario en el que tenía sentido el gran pacto sistémico del estado del bienestarLa oligarquía dejó de tener miedo definitivamente a la amenaza roja, toda vez que además la clase trabajadora occidental naturalizaba la existencia del capitalismo al no imaginar ni desear sistema alternativo alguno. Antaño temerosa, la burguesía ahora respiraba tranquila, se sentía más fuerte que nunca y no encontraba motivos para seguir manteniendo el costosísimo Welfare State

Por otro lado, mucho antes de la caída del Muro, desde los años 70, el capitalismo había comenzado a entrar en una nueva fase de su desarrollo, marcado por la globalización y la aplicación de políticas inspiradas en la doctrina de Milton Friedman y de sus Chicago Boys. Al principio, tímidamente. Pero la caída del bloque socialista vino a actuar de catalizador del cambio neoliberal. Luego, bastó que saliese de la chistera mágica del sistema una brutal crisis intencionadamente provocada, para que la oligarquía se lanzase a acelerar el proceso de acumulación por desposesión (Harvey), hasta el extremo de provocar un coma inducido al estado del bienestar, paso previo a su defunción.

Centrándonos en España, la crisis sistémica supuso el despertar del sueño para la clase trabajadora. Todavía resacosa de la sociedad de consumo, lo más fácil resultó culpabilizar a los políticos de todos los males. Los trabajadores se mostraron -y muestran- incapaces de entender los cambios en profundidad que la oligarquía implementa, mordiendo el anzuelo ideológico que supone desviar la atención hacia los capataces del cortijo (los políticos del establishment). Esta cortina ideológica de humo ha sido siempre promocionada por los medios de comunicación más reaccionarios, y paradójicamente ha sido convertida por el partido Podemos en la columna vertebral de su minimalista discurso político.

La clase trabajadora, todavía bajo el síndrome de abstinencia del consumismo, lo primero que encuentra con la mal llamada crisis, son recortes salariales o una tendencia incesante a la precariedad laboral en el mejor de los casos, y la pérdida de empleo y recorte de prestaciones en el peor de los casos. 

La tasa de desempleo adquiere un plus de dramatismo en casos concretos, como pueden ser los parados de larga duración que dejan de percibir la prestación por desempleo, los parados de ciertas edades a los que la dinámica del mercado de trabajo les convierte en parias, etc. Para los demás, las sucesivas reformas laborales -especialmente la última, del gobierno de Rajoy- la precariedad se ha ido convirtiendo en la normalidad junto con un nivel de exploración laboral que en muchos casos ya no se diferencia del que existe en la periferia capitalista. 

Aunque las cifras bailan en función de las fuentes, según la PAH solo entre el comienzo de la crisis en 2008 y el primer trimestre de 2012, se produjeron en España 400.000 desahucios (desalojos forzosos de viviendas o locales, por orden judicial). Lógicamente, esta cifra se ha ido incrementado hasta el momento actual. El drama de la pérdida de vivienda fue una de las primeras consecuencias del desempleo, la precariedad y los salarios a la baja. Pero también condensa el miedo que se apodera de la clase trabajadora, provocado por la incertidumbre y la inseguridad y la ausencia de una red que amortigüe la caída. Por ejemplo, es muy significativo que en España se haya disparado la tasa de suicidios, muchos de los cuales han estado relacionados con la pérdida de la vivienda.

Algunos aspectos no afectaron de manera general a la clase trabajadora, pero sí a un importante sector de ahorradores entre los que había un porcentaje muy alto de asalariados. Me refiero al problema de las acciones preferentes de los bancos, posiblemente uno de los mayores timos financieros (por su volumen) que ha tenido lugar en la historia del país. El escándalo hay que contemplarlo como un episodio más de esa acumulación por desposesión de la que habla Harvey.

El miedo en poco tiempo de apoderó de una clase trabajadora que había vivido por encima de las posibilidades de su estupidez ideológica y servidumbre política (si se prefiere, de su alienación como clase, que queda más fino y elegante). Y sin embargo, ese nivel de miedo todavía no llegó a alcanzar sus niveles máximos. Todavía no se alcanzó una situación de anomia significativa. ¿Por qué? En mi opinión, podríamos recurrir a factores diversos que podrían explicar por qué el miedo todavía no alcanzó cotas superiores; cito algunos de estos factores:
  • 1º La idea de transitoriedad de la crisis. Todavía son muchos los que se aferran a la idea de que esto es una pesadilla que ha de pasar y que necesariamente regresaremos a la tranquilidad anterior. Es una percepción de la crisis que no suele ser demasiado comentada por los analistas políticos, quizás muy alejados de la visión popular. Entre la gente de más edad, pervive la idea que nace de la comparación con experiencias sociales de crisis anteriores (por ejemplo, la crisis de los 70); de la misma forma que éstas pasaron, también la actual acabará siendo superada. Tal percepción social es cultivada además por los medios más conservadores y por el propio gobierno. Quizás esta comparación está menos en la cabeza de la gente más joven, pero aun así creo que también en este caso son muchos los que se aferran a la idea de que esto es algo transitorio. El hecho de que se desvíe la atención centrando las responsabilidades en los políticos -en lugar de hacerlo sobre la oligarquía capitalista-, alimenta una ficción colectiva que consiste en creer que un cambio de actores políticos sistémicos en el gobierno, abriría las puertas para una solución a la crisis. Pensemos que la mayor parte de la gente no es capaz de comprender la naturaleza de la crisis, aferrándose al factor político y a otros como el tema de la corrupción, para explicar las causas de los males. Esa ficción colectiva alimenta la idea de transitoriedad.  
  • 2º La solidaridad familiar (pensiones de los jubilados, fundamentalmente). Aunque el porcentaje de personas que han caído bajo el umbral de la pobreza ha alcanzado ya cifras muy elevadas, el hecho por el cual todavía las cohortes generacionales de más edad sean beneficiarias de pensiones, amortigua -más mal que bien- la difícil situación de un porcentaje muy alto de familias. Por otra parte, los ahorros de toda la vida de mucha gente mayor, se han ido destinando en muchos casos a socorrer económicamente a los miembros más jóvenes de las familias (a costa de descapitalizar las unidades domésticas). Algo parecido podría decirse de aquellos casos en los que funciona la solidaridad familiar a otros niveles. Tal solidaridad familiar tiene "fecha de caducidad", en tanto puede funcionar solo durante un tiempo. A medida que se vaya apagando (por ejemplo, por fallecimiento de los pensionistas que sostienen a las familias, o por agotamiento de la reservas de ahorro), el miedo social irá también en aumento. 
  • 3º La incapacidad para visualizar los efectos a medio y largo plazo de las reformas tardo-burguesas. La gente habla de recortes y de privatizaciones, sobre todo en temas fundamentales como Salud. Estamos padeciendo ya los efectos de esta estrategia del capital que forma parte del mencionado concepto de acumulación por desposesión. Sin embargo, los efectos más dramáticos de las privatizaciones y recortes, solo se verán a medio y largo plazo. De esta manera, aunque la gente esté descontenta e indignada, la incapacidad de la masa social para visualizar el futuro a largo plazo, hace que el desguace del estado del bienestar no genere el nivel de pánico que provocaría si la gente fuese realmente consciente del futuro que nos están preparando. El tema de las pensiones es un buen ejemplo de lo que estoy diciendo.

Por supuesto, puede haber más factores, pero lo que pretendo señalar es que aunque hayamos pasado a un capitalismo en el que es la clase trabajadora la que está sometida al miedo -al pánico en muchos casos-, dicho miedo todavía no ha alcanzado el umbral que cabría esperar. Lo cual no quiere decir que no exista miedo social, ni mucho menos; es una cuestión de escala.

Que la masa social tenga miedo, es un cuchillo de doble filo. Si de tal miedo derivase una mayor conciencia social, conciencia de clase, un compromiso con la lucha de clases, una motivación para implicarse en la acción política transformadora..., en tal caso tendría un efecto positivo. Pero el miedo necesariamente no tiene por qué empujar a la gente a la izquierda política. Puede ocurrir todo lo contrario. Cuando no existe masa crítica, es fácil que el miedo social acabe derivando en apoyo a los populismos y a los fascismos. Pensemos que muchos de los votos a los neofascistas franceses y neonazis griegos, vienen de la clase trabajadora. En el fondo, estoy pensando en lo que supuso la experiencia histórica de la Alemania de los años 30 del pasado siglo.

Podemos y su mantra sobre el miedo.
Decíamos en la primera parte, que Podemos gira en torno a un discurso minimalista de consignas muy básicas, que acaban teniendo carácter de palabras rituales. Los seguidores de Podemos las repiten una y otra vez como mantras. De esta forma, el discurso de Podemos acaba configurando un lenguaje litúrgico-ritual dotado de la eficacia simbólica que acompaña a cualquier lenguaje ritual. Desde luego, es un rasgo que está presente en una buena parte de los populismos y en esto Podemos no es una excepción.

El efecto buscado es generar una especie de fe ciega que no es muy diferente a la fe religiosa. Una fe que, sobre todo, es fe ciega en el líder supremo (Pablo Iglesias Turrión), al que se considera más allá del bien y del mal, dotado de la infalibilidad profética que le conduce a no equivocarse nunca, y que enuncia consignas tomadas por sus seguidores como si fuesen palabras mágicas. En ocasiones, Podemos llega incluso a recordarme a los grupos religiosos parroquiales y a sus terapias colectivas; un botón de muestra de una reunión de un círculo de Podemos:


Un ejemplo de lo que son los "ritos de confirmación", en versión política. 
A través de tales rituales, se crean situaciones cargadas de emotividad y
 sublimación, que buscan provocar una fe ciega en el líder supremo.

Una de las consignas más repetidas para autoconvencimiento colectivo, es que el miedo está cambiando de bando o ha cambiado ya de bando. Es la consigna favorita de Podemos, junto con la acusación de ser "casta" a todo lo que se le oponga. Se trata de una muletilla repetida en redes sociales, artículos de opinión y también en manifestaciones y concentraciones. Son palabras rituales como decíamos, cuya función es crear la ilusión de una realidad que únicamente existe en el terreno de la imaginación. Lo imaginario vivido como real a través de la magia de la liturgia del discurso. Consolación a través del acto verbal.

Para entender el éxito de la consigna entre los seguidores de Podemos, hemos de tener en cuenta que Podemos no se compone precisamente por personas del sector más castigado por la crisis, que es donde puede haber más miedo social. Muchos de los seguidores de Podemos son personas que han llevado (y siguen llevando) una existencia acomodada o relativamente acomodada, y que por tanto no sufren el azote de la crisis con la misma intensidad dramática con que se vive en los sectores sociales más pauperizados. La masa social de Podemos no tiene nada que ver con aquel "lumpen" del que hablaba con desprecio Iglesias Turrión, ni con los trabajadores en general que más sufren la crisis sistémica -aunque también los hay en sus filas, por supuesto-. Pensemos que Podemos surgió inicialmente como un partido creado por funcionarios públicos, entre los que abundaban/abundan profesores de universidadLa élite política de Podemos está compuesta mayoritariamente por gente cuya situación no resulta especialmente crítica, y esta impronta se ha reproducido en una parte significativa de su masa de seguidores. Por todo ello, es fácil de entender que se trata de un sector social que no esté hundido en el pesimismo que provoca la situación que vivimos. Recurriendo a un término que ideológicamente rechazo y no me gusta, "clase media", se puede afirmar que Podemos es un partido de la clase media (de ahí que no se defina como anticapitalista en sus estatutos políticos). Un sector social al que le resulta muy fácil decir que el miedo ha cambiado de bando.

Ideológicamente, Podemos tiene mucho de clon del PSOE, no del actual sino de lo que fue el PSOE anteriormente. Por esta razón no es casual que muchos seguidores de Podemos hayan estado en el PSOE, o hayan sido simpatizantes y/o reivindiquen las bondades políticas del PSOE en tiempos anteriores y que ahora creen ver en el partido Podemos. Lo expresa muy bien Joaquín Fernández Martínez, de Podemos-Málaga y Jefe de Área del Centro de Prevención de Riesgos Laborales de la Junta de Andalucía (y que además se ajusta a ese perfil personal del que hablaba antes, de gente relativamente acomodada vinculada al funcionariado en muchos casos). Dice refiriéndose a Podemos:
Parece que por fin un nuevo cambio se acerca. El primer gran cambio fue en el 82 (aquel espíritu innovador y progresista que ya no queda en los actuales dirigentes del PSOE). Este nuevo cambio (verdaderamente progresista) es el que necesitamos ahora. 
Desde luego, esto refuerza la idea de que Podemos viene a ser un PSOE pre-82, hasta cierto punto incluso menos de izquierdas.

Es importante que tengamos en cuenta el perfil personal del que hablo, porque el discurso del miedo que cambia de bando, por lo general -aunque haya de todo como en botica- viene de personas que no sufren toda la crueldad de la crisis en sus carnes. Otra militante de Podemos, Laura Camargo (una profesora titular de la Universitat de les Illes Balears, por tanto con un sueldo en torno a unos 2.000 euros limpios mensuales), escribía en el Diario de Mallorca"El PP tiene pánico a Podemos, el miedo está cambiando de bando".

El mantra es repetido a diario, desde Iglesias Turrión al último simpatizante, y las redes sociales están cargadas de ejemplos de esta liturgia lingüística.

Sin embargo, tal consigna tiene otra función, además de la mencionada más arriba. La consigna tiene también la función de explicación omnicomprensiva (igual que el término "casta"): todo se explica a partir de la misma. Así, por ejemplo, resulta habitual que los seguidores de Podemos respondan argumentalmente a las críticas recibidas apelando al "miedo" que se les tiene. Y es que la lógica del discurso político de Podemos, sometida a un electrocardiograma, dibujaría una línea recta. 

Un buen ejemplo de aplicación de esta consigna contra aquellos que realizan críticas a Podemos, lo hemos visto estos días en el panfleto publicado en diagonalperiodico.net, por Ángel Luis Lara. Este señor de Podemos, que es profesor en EE.UU. (de nuevo el perfil antes mencionado, de élite laboral), escribió un canallesco artículo en el que llega incluso a establecer un paralelismo entre Cayo Lara y la FAES, y a juzgar al coordinador de IU como parte del establishment: ¡no está mal! (este panfleto debiera servir de aviso a navegantes, al sector de IU que defiende el entendimiento con los coleteros). El caso es que toda la rabia desencadenada en el artículo de Ángel Luis Lara contra IU y en concreto contra Cayo Lara, viene de las críticas suaves y en absoluto hostiles que éste ha realizado hacia Podemos. El coletero lo tiene claro: las declaraciones de Cayo Lara son producto del miedo.

Si criticas es que les tienes miedo. Argumento supremo frente a las críticas. En este mismo blog, en entradas sobre Podemos, este tópico se repite también a menudo como base argumental, en comentarios enviados por simpatizantes del partido de Iglesias Turrión.

Son diferentes dimensiones de lo que significa ese "el miedo está cambiando / ha cambiado de bando", tan repetido por Podemos.

Lo cierto es que nunca el capitalismo ha estado tan fuerte como en los tiempos actuales. Jamás la oligarquía se ha sentido tan segura. Y España no es una excepción. Reformas laborales, electorales, recortes, privatizaciones, rescates escandalosos... 

Decir que la oligarquía tiene miedo, suena casi a chiste de mal gusto. Imagino que escuchando a Podemos, los señores Botín (Banco Santander) y Rosell (presidente de la patronal española) se mueren... más que de miedo, de risa.

Buscar el éxito a través de la creación de espejismos discursivos, acaba siendo un boomerang que se vuelve en contra. Aunque no dudo que a corto plazo a Podemos pueda darle cierto resultado.

Dada la pesadez de la repetición de la consigna en las redes sociales, hay quien lo toma con sentido del humor o con sarcasmo. En tono jocoso, hay quien ha replicado: El miedo va a cambiar de parque (Rubén ‏@_ru_b_en_), o El miedo está cambiando de fado.

¡Qué preocupadita está nuestra oligarquia!
Publicado en BlogdelViejoTopo

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